Spectrografías

S de spectro, de serpiente, de ser y de pulsos

Aunque claramente el trabajo de Casademunt está ligado a la fotografía, éste se desarrolla privilegiando las dinámicas de experimentación que ese medio permite; analizando, explorando y llevando a extremos inauditos a ciertos

instrumentos de este dispositivo. En efecto, estamos inevitablemente obligados a una identificación de Casademunt no como un canal de registros, sino como un confluente en la apreciación de pulsos.

Catorce años tomaría a Tomás la configuración de sus Spectrografías, apoteósica tasación de pulsos aprehendidos desde un firme dispositivo de registro (fotográfico analógico) ubicado en umbrales de circunstancia extrema,

fluctuante, trepidante… fantasmagórica.

Las e-Spectrografías que pulsa Casademunt no son solo el resultado de un procedimiento de desglose de fases y escenarios. En eléctrica sincronía, es una confabulación por donde varias tangentes relacionadas con el concepto

exorbitante del control también van cediendo a la categoría de disgregación, de serpenteos lumínicos, hacia cierto llagado impune, de refracciones distorsionantes, o consecuencia de reordenamientos urgentes de átomos en sistemas desgastados por la esterilidad del diseño redentor.

Eclosión como ectoplasma, o raya, o surco fecundo por donde brotan y deambulan cuentas errátiles, y por ahí también las batallas de aquellos héroes anónimos que honran a la noción de la gran creatividad humana.

El modelo que conduce Tomás Casademunt para sus relatos del espacio y del tiempo congelados corresponde a la noción -axiomática- de la exhumación de los pulsos humanos… y eso emociona.

Panorámicas  de transhumancia, polvo y luz.

Guillermo Santamarina

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